miércoles, 24 de abril de 2013

Caballero Bonald, Imperdible, En Conferencia Maestra.


Hola, crystallinus, anti-crystallinus, lectores/as amigos/ y quienes no lo sean:

Os invito a escuchar de un literato e poeta español magníficamente lúcido y brillante, Caballero Bonnald, en un discurso humanista memorable. Saludo los buenos grandes literatos e intelectuales más pujantes del idioma español, tanto de España como de outros povos que adoptáran este idioma "universal", después del idioma ingles.

Aunque Bonald no cita -es evidente, y natural- ni una palabra sobre lo referente a gemosofía y gemoterapia holística, el espíritu y consciencia de sus palabras reflejan la más pura Gemosofía filosófica, o sea, humanista, obrando para la humanización con el transhumanismo, así como con pistas claves para transformar y erradicar el sufrimiento humano masivo. 

Caballero Bonald, además de un grande escritor y magno poeta de las letras españolas, es un gran maestro de sabiduría, laica, civil, humanista. Así que os lo invito a introducirse en "su vasto mundo". No lo perdáis.

El vídeo es un tesoro, y aparte al texto que trataré de reproducir de su conferencia, auqnue lo leáis, aunque así os invito a asistir y excucharle en vídeo, pues su presentación -como ser, aura, humanidad- transmiten algo más incluso que el texto de su memorable conferencia.  

En la íntegra de su brillante discurso al recibir un Premio Literário, recibimos todos/as un genial manifiesto de declaraciones incontestables, de cuño humanista, con "leccciones", o grandes 'clarificaciones', que habría de distribuirse por todos los medios, hasta la escuelas, con muchos otros.

El vídeo con la conferencia tiene exactamente 27:01 minutos. Para los seres provida, humanistas, e "personas del bién", amantes además de la inteligencia, de palabras maravillosas llenas de belleza, poesía y verdad, seguro que lo disfrutaréis mucho.


Enlace del vídeo (mientras en los próximos días procuraré transcribir aquí el texto por escrito, para cuando la dirección de abajo el presente vídeo ya no esté disponible, lo que ocurrirá tarde o temprano. Obs: os sugiero, si os agrada mucho, emprimir en papel):



DISCURSO DE JOSÉ MANUEL CABALLERO BONALD

CEREMONIA DE ENTREGA DEL PREMIO CERVANTES 2012

"Debo empezar reiterando lo más obvio: que el premio Cervantes me ha

deparado la mayor satisfacción recibida en mi ya dilatado trayecto humano y literario.

Se trata por supuesto de un motivo de orgullo muy especial y de un honor que va a

acompañarme cada día, como un estímulo inagotable, en este ya sobrepasado arrabal

de senectud. Tengo que hacerme merecedor de este reconocimiento magnánimo -me

he repetido muchas veces-, como convenciéndome de que debía esmerarme para

que mi trabajo literario alcanzara una suficiente validez. Sólo así iba a poder

equilibrarse lo mucho que recibo con lo poco que ofrezco.

Deseo que mi gratitud se reparta efusivamente entre cada uno de los miembros

del jurado y entre quienes han hecho posible que yo esté hoy aquí, conmovido y

abrumado, recibiendo el premio mayor de nuestras letras. Pienso en algunos poetas y

novelistas que me han precedido en este trance -Antonio Gamoneda, José Emilio

Pacheco, Juan Marsé, Ana María Matute, Juan Gelman-, que son también amigos

queridos y autores predilectos, y pienso en otros compañeros fraternales -José Ángel

Valente, Carlos Barral, Ángel González, Claudio Rodríguez, Jaime Gil de Biedma,

José Agustín Goytisolo- a quienes la muerte cercenó la posibilidad de recibir los

honores que yo recibo ahora. “Falta la vida, asiste lo vivido”, dijo Quevedo en un

soneto eminente. Y eso es lo que me repito mientras recurro a esta evocación

justiciera. Y mientras procuro sobrellevar la turbadora experiencia de hablar en una

cátedra de la que irradió el magisterio del humanismo español, y desde la que se

instruyó a algunos de los grandes ingenios de los siglos de oro.

El premio Cervantes viene a activar un vínculo siempre latente con nuestro

primer y universal novelista, a quien me tienta aplicar el mismo encomio que dedicó

Rubén Darío a Verlaine: “padre y maestro mágico”. No se me oculta que hablar de la

significación de este premio dispone de ciertos desvíos retóricos difícilmente evitables.

Pero prefiero, en este caso, la retórica a la mesura. He pensado mucho en las

palabras que debía utilizar a este respecto. Y me he preguntado una y otra vez qué es

lo que verdaderamente le debo a Cervantes, cuánto he aprendido de él para que, en

virtud de este premio, se hayan asociado su ejemplo y mi devoción. Y sólo he

encontrado respuestas deficientes.

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Si las cuentas no me fallan, hace ahora justamente dos tercios de siglo que

empecé a adiestrarme en el oficio de escritor, por lo que quizá merezca -eso sí- un

premio a la constancia. Ya apenas si puedo evocar aquellas primeras sensaciones,

tan remotas y difusas, de mi noviciado literario. Pero algo permanece imborrable: la

certeza de que me hice escritor porque antes había leído a escritores que me abrieron

una puerta, enriquecieron mi sensibilidad, me incitaron a usar la misma herramienta

que ellos para interpretar la vida, para aprender a descifrarla. Sin esa enseñanza

previa, nada habría sido lo mismo, claro. Tampoco yo estaría aquí ahora. Soy

consciente de que mi biografía literaria depende tanto de los libros que he escrito

como de los que he leído. Todos ellos constituyen como una especie de espejo

múltiple donde me veo frecuentemente reflejado, y en todos ellos se alojan no pocos

de mis descubrimientos de la vida precisamente porque también en esos libros

descubrí otras vidas, experimenté la sensación de que algo había allí que me ofrecía

la posibilidad de compartir un mundo ignorado y excitante.

Es posible que encontrara en aquellas lecturas algo parecido a una

contrapartida, una compensación frente a la falta de asideros o los desconciertos de la

edad. ¿Quién duda que leer es reconocernos en los otros, desentrañar lo que somos,

recuperar lo que hemos vivido, incluso lo que no hemos vivido, resarciéndonos de

nuestras propias carencias? Recuérdese que todos aquellos que se han valido de la

opresión (desde los terrores inquisitoriales a los de cualquier censura dictatorial) para

programar el mantenimiento de sus poderes, han coartado la libre circulación de las

ideas. Los enemigos históricos de la libertad han recurrido desde siempre a una

suprema barbarie: la hoguera. O quemaban herejes o quemaban libros. En las

ficciones futuristas de un mundo amorfo, despersonalizado, regido por computadoras,

la quema de libros representa algo más que un mandamiento atroz: es una metáfora

de la esclavitud. Bien sabemos que destruir, prohibir ciertas lecturas ha supuesto

siempre prohibir, destruir ciertas libertades. Quien no leía, tampoco almacenaba

conocimientos. Y quien no almacenaba conocimientos era apto para la sumisión. De

lo que fácilmente se deduce que conocimiento y libertad vienen a ser nutrientes

complementarios de toda aspiración a ser más plenamente humanos.

Pienso que tal vez pueda permitirme una modesta jactancia en este sentido.

Quiero decir que esa alianza que el escritor mantiene con sus primeras lecturas, con

las fuentes literarias de su historia personal, tiene en mi caso -o yo deseo que tengaun

preámbulo inolvidable. Estoy refiriéndome a la inmediata posguerra, cuando se

cimentaba el infortunio histórico del franquismo y cundían por el país muy variadas

formas de desolación. Siempre me he hecho una pregunta obstinada: ¿empezaba yo

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a indemnizarme con la lectura de lo que me negaba aquel tiempo desdichado,

pretendía remediar con el placer de un libro los sinsabores y privaciones de la

historia? No creo que fuera consciente de nada de eso, claro. Pero puedo aventurar

algunas pistas. Tengo muy presente, por ejemplo, que en el colegio de los Marianistas

de Jerez, cuando yo cursaba el cuarto o quinto curso de Bachillerato, tuve un profesor

de literatura, culto y afectuoso, que me facilitó una especie de florilegio hecho por él

de las más llamativas aventuras de don Quijote. Quizá tardara en empezar a leerlas,

quizá no había superado todavía esa prevención ante lo que se supone árido o

dificultoso, pero cuando lo hice libremente algo inesperado se filtró en mi capacidad

receptiva. No fue ninguna lección prematura, fue simplemente una conmoción

insospechada.

Aún puedo revivir las emociones que me transferían esas precisas andanzas de

don Quijote. No conservo el recuerdo sino el sedimento del recuerdo, la constancia

placentera de haber descubierto un mundo fascinante, de haber roto un sello, abierto

una ventana por la que podía asomarme a una nueva experiencia de lector, es decir, a

una nueva enseñanza de la vida. Quiero recordar que medio entendí entonces que un

libro te habla, pero también te escucha, que el hecho de elegir un libro y compartir con

él una misma aventura también supone un ejercicio de libertad. Tal vez pudo ser ese

el punto de partida de mis iniciales tentativas literarias, tal vez se inició en aquel ya

distante tramo biográfico una vaga atracción sensible por el cultivo de la poesía.

Aunque lo más seguro es que todo eso no sea sino una conjetura que me planteo al

cabo del tiempo, cuando admitir su veracidad tiene ya mucho de licencia poética.

Entre las reflexiones que pone Cervantes en boca de don Quijote, destaca con

singular notoriedad la defensa que hace de la poesía ante don Diego de Miranda,

afirmando que “engloba todas las demás ciencias” (un juicio, por cierto, que vuelve a

esgrimir el licenciado Vidriera –lo supe más tarde- con las mismas palabras. Por ahí

empezaría yo a vislumbrar, me imagino, el sentido esencial de la poesía, esa

germinación secreta que se propaga a lo largo de toda la prosa inmarchitable del

Quijote. Como decía otro alcalaíno ilustre, Manuel Azaña, en esa prosa de poeta se

estabiliza “la corriente maravillosa que Cervantes introduce en lo real para

descomponerlo”. Cierto. Creo que ahí está expresada una de las más palmarias

claves poéticas de la novela, ese paradigma creador que hizo las veces de anticipo

fundacional de todas las posteriores literaturas. ¿Supe todo eso cuando compartí por

primera vez las andanzas de don Quijote o no fue sino una intuición, un sentimiento

anticipatorio que permaneció latente en mi conciencia hasta años después? Tampoco

me importa mucho aclararlo. Me basta con la presunción de que algo así tuvo que

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ocurrir. Insisto en que, visto a una distancia ya tan excesiva, no tengo otra elección

que creerme a mí mismo.

Cervantes fue casi siempre un hombre de mala ventura y un poeta por lo

común desdeñado. Ni siquiera hace falta añadir que la rutina o la ligereza postergaron

injustamente esa vertiente de la obra cervantina. Más de una vez se ha dicho que

quien escribió el Quijote no podía ser sino un gran poeta. Estoy de acuerdo. En el

Quijote, en los aparejos de su espléndida prosa, se decantan los alimentos

primordiales de la poesía, esa emoción verbal, esas palabras que van más allá de sus

propios límites expresivos y abren o entornan los pasadizos que conducen a la

iluminación, a esas “profundas cavernas del sentido” a que se refería San Juan de la

Cruz. No es ajena a la seducción que emana del Quijote ese concepto de la poesía

entendida como una construcción verbal, como un acto de lenguaje que alumbra las

“cavernas del sentido”. Abundan además en la obra de Cervantes referencias a su

perseverante amor por la poesía. Y, en efecto, así lo atestiguó a lo largo de su incierta

vida, sin que esos empeños merecieran otro futuro que el de quedar oscurecidos ante

la poderosa luminaria del Quijote.

He pensado con frecuencia en esa parcela de la vida de Cervantes medio

emborronada por la incertidumbre, los equívocos, las zonas de penumbra. No se

olvide que Cervantes inicia la publicación del corpus fundamental de su obra cuando

ya rondaba los 60 años, es decir, que es prácticamente en la última década de su vida

cuando aparecen las dos partes del Quijote, las 12 Novelas ejemplares, el Viaje del

Parnaso, las Ocho comedias y ocho entremeses y, al año de su muerte, el Persiles.

No deja de ser llamativo ese desequilibrio, ese reparto desigual de la obra a lo largo

de la vida. ¿Por qué Cervantes escribió o –mejor dicho- por qué publicó tan poco en

su juventud, incluso en su edad madura, y dio a conocer, culminó el ejemplo universal

de su obra ya a las puertas de la vejez, de regreso de todas sus anteriores alianzas

con la adversidad? No se trata ya de trabas editoriales o desarreglos viajeros, sino de

evidencias cronológicas. Recuérdese lo que Cervantes confiesa con desgana en el

prólogo a Ocho comedias y ocho entremeses: “tuve otras cosas en qué ocuparme,

dejé la pluma y las comedias…” Son muchos los años de abandono literario a partir de

la Galatea: casi dos décadas difusamente ocupadas en esos quehaceres irregulares

que, en cierto modo, aportan a la vida de Cervantes una de sus más literales

sugestiones. Ese largo silencio literario no es el silencio de quien ha elegido no hablar,

sino de quien ha hecho del soliloquio un método de maduración previa de la palabra.

Es el mutismo del que lo observa todo para no olvidar nada.

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Ya me corregirá el profesor Francisco Rico si me equivoco, pero esas andanzas

medio enigmáticas de Cervantes, esas huidas imprevistas, tantas vaguedades,

zozobras, cautiverios, vienen a trazar como la síntesis biográfica de un perdedor, de

un hombre de azarosos lances, casi de un aventurero que, como don Quijote, fue

acumulando decepciones, fracasos, desdenes. Pero nunca, sin embargo, renunció a ir

macerando en la memoria su más universal empeño creador: el que hizo de la libertad

un fecundo condimento literario. Basta una simple ojeada al esplendor polifónico de su

gran novela para entender que todo lo que tuvo de infortunada la vida de Cervantes,

acabó encontrando una justiciera contrapartida en esa manifestación suprema de la

propia libertad que es la palabra. “Libre nací y en libertad me fundo”, reza el último

endecasílabo de un hermoso soneto de la Galatea. Una libertad que enarbola

Cervantes como una lanza desempolvada -la del caballero de la Triste Figura- para

protagonizar tantas y tan heroicas hazañas en defensa de los perseguidos, los

oprimidos, los sojuzgados. Todos sabemos que abundan en el Quijote los episodios

en que el andante caballero medita y actúa como un justiciero guardián de las

libertades, como un emisario de la tolerancia, como un hombre decente -en suma- que

procuró igualar con la vida el pensamiento. Decía Octavio Paz que “con Cervantes

comienza la crítica de los absolutos: comienza la libertad”.

Me importa insistir fugazmente en ese prolongado alejamiento de las letras a

que alude Cervantes como de pasada, pero que constituye un atractivo foco de

deducciones. Siempre me ha conmovido, y ahora más, imaginarme al autor del

Quijote navegando sin brújula entre los boatos de la Italia renacentista o los

intramuros argelinos del cautiverio, por la corte encumbrada de Felipe II o la

babilónica Sevilla de finales del XVI y principios del XVII. Asiduo a los garitos y

corrales de comedias, al trato de pícaros y cómicos, un Miguel de Cervantes solitario y

meditabundo, apenas conocido por nadie, iría trasegando desde la vida a la memoria

algunos de los hechos y personajes que pasarían a figurar en muchas de sus

historias. La experiencia del escritor que no escribe, que malvive de oficios

indeseados, comparece aquí como una contradicción in terminis. Más que la imagen

del vencido por la vida, lo que ese Cervantes acaba sugiriendo es la del vencedor

literario de todas las batallas por la libertad. Siempre nos ha dado respuestas el autor

del Quijote, incluso antes de escribirlo. Y luego, en el mismo momento en que

Cervantes saca de su casa a Alonso Quijano, Alonso Quijano otorga a Cervantes una

nueva coyuntura para recorrer los caminos irrestrictos de la libertad.

Y no deseo finalizar este recuento de emociones sin hacer una mención fugaz a

mis débitos personales con la poesía, ese engranaje de vida y pensamiento que tanto

amó Cervantes y que tan exiguas recompensas le proporcionó. La poesía también

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tiene algo de indemnización supletoria de una pérdida. Lo que se pierde evoca en

sentido lato lo que la poesía pretende recuperar, esos innumerables extravíos de la

memoria que la poesía reordena y nos devuelve enaltecidos, como para que así

podamos defendernos de las averías de la historia. Afirmaba Pavese que la poesía es

una forma de defensa contra las ofensas de la vida y ese es para mí un veredicto

inapelable. Siempre hay que defenderse con la palabra de quienes pretenden

quitárnosla. Siempre hay que esgrimir esa palabra contra los desahucios de la razón.

Más de una vez he comentado que mi palabra escrita reproduce obviamente

mis ideas estéticas, pero también mi pensamiento moral, mis litigios personales, mi

manera de buscar una salida al laberinto de la historia. El prodigio instrumental del

idioma me ha servido para objetivar mi noción del mundo, y he procurado siempre que

esa poética noción del mundo se corresponda con mi más irrevocable ideario. Como

suele decirse, en mi poesía está implícito todo lo que pienso, y hasta lo que todavía no

pienso, que ya es meritorio. Cada vez estoy más seguro que la poesía en la que creo,

esa que ocupa más espacio que el texto propiamente dicho, me retrata y me justifica.

Incluso podría añadir que me ha enseñado todo lo que sé sobre mí mismo a medida

que he ido valiéndome de ella para elegir mis propios diagnósticos sobre la realidad.

Creo honestamente en la capacidad paliativa de la poesía, en su potencia

consoladora frente a los trastornos y desánimos que pueda depararnos la historia. En

un mundo como el que hoy padecemos, asediado de tribulaciones y menosprecios a

los derechos humanos, en un mundo como éste, de tan deficitaria probidad, hay que

reivindicar los nobles aparejos de la inteligencia, los métodos humanísticos de la

razón, de los que esta Universidad -por cierto- fue foco prominente. Quizá se trate de

una utopía, pero la utopía también es una esperanza consecutivamente aplazada, de

modo que habrá que confiar en que esa esperanza también se nutra de las generosas

fuentes de la inteligencia. Leer un libro, escuchar una sinfonía, contemplar un cuadro,

son vehículos simples y fecundos para la salvaguardia de todo lo que impide nuestro

acceso a la libertad y la felicidad. Tal vez se logre así que el pensamiento crítico

prevalezca sobre todo lo que tiende a neutralizarlo. Tal vez una sociedad

decepcionada, perpleja, zaherida por una renuente crisis de valores, tienda así a

convertirse en una sociedad ennoblecida por su propio esfuerzo regenerador. Quiero

creer -con la debida temeridad- que el arte también dispone de ese poder terapéutico

y que los utensilios de la poesía son capaces de contribuir a la rehabilitación de un

edificio social menoscabado. Si es cierto, como opinaba Aristóteles, que la “la historia

cuenta lo que sucedió y la poesía lo que debía suceder”, habrá que aceptar que la

poesía puede efectivamente corregir las erratas de la historia y que esa credulidad

nos inmuniza contra la decepción. Que así sea".


Buena suerte, y que seáis felizes los merecedores/as de la Lux Felicitas Cristalinum.
Éxito, alegría, saludo, sabiduría, poder y triunfo para els Chrystalinus.

Saludo adamantino,

Francisco Boström.

sábado, 20 de abril de 2013

Volviendo al Reyno de Kristalos.

La norma medioambiental del planeta no es el período cálido interglacial en el que empezó a desarrollarse la primera civilización humana conocida hasta el presente. Lo normal en la história geológica de laTierra es que este sea un planeta helado, cubierto por glaciares y con un color blanco en vez de azul, visto desde las alturas.

No dejará de ser curioso y paradoxal que, después de dos décadas insistiendo en el calentamiento global, la comunidad científica acabe concluyendo que este fenómeno ocurre como el preámbulo del retorno de la Biosfera a su condición natural de una superfície helada.

Sin embargo, si tan rápido como se anúncia que puede ocurrir con la elevación del nivel del mar por el deshielo, una vez cruzada la masa crítica a partir de la cuál el cambio se acelera de un modo vertiginosamente rápido, igual de veloz puede venir un invierno que no se acabe más.


Volviendo la Tierra a su estado mayormente natural de planeta helado, esto tampoco tiene porqué ser una amenaza de extinción de la vida humana y menos si ésta ha desarrollado una civilización tecnológica avanzada. Lo que seguro no habría lugar sería para una gran mayoría de la actual población mundial cercana a los siete mil millones de individuos.

Recubierta otra vez por el manto cristalino hexagonal de la nieve o en la cristalización del hielo, lo que se acabaría sería el frenesí de las civilizaciones solares, basadas en castas, en mitos dogmáticos, en la explotación y la violencia.

Ocurriría una nueva historia chamánica-tecnológica para el ser humano, tras la experiencia de las civilizaciones, todas sedentarias y creadoras de grandes desigualdades, en culturas de masas que desprecian la noche, lo femenino, el misterio, orientándose enteramente hacía el trabajo, guiados por el imperio de un régimen solar, masculino-patriarcal, productivamente frenético, necesitado de policías y de ejércitos para proteger las propiedades y a sus dueños.

Más fresca la temperatura, o helada, en un nuevo Reyno de Krystalos ("hielo", en griego), la aventura humana tendría de retornar hacía una dinámica de vida más pausada y contemplativa otra vez, serena, introspectiva, y forzosamente, volviéndose más noctívaga que diurna, más acostumbrada al silencio que al ruído, tanto exterior como interior.

En este caso, con la anhelada sonriente "nueva era" amable transformada en una durísima nueva Edad del Hielo, habría de retornar al interior de la Litosfera.

Con antelación, habría de construir grandes espacios intraterrenos y seguros, dónde abrigar lo equivalente a pequeñas ciudades, con una fuente de energía sostenible no-contaminante, y quizás, con una nueva cultura cooperativa de convivencia y una mentalidad con mucha más humildad frente a la naturaleza y a lo desconocido.

Sólo entonces, aunque existan otras fuentes de luminosidad, es cuando se volverá a experimentar al fuego como una energía vital sagrada, como un espíritu de luz de vida, manifiesta para calentar y alegrar la vida humana, con su magia, su lenguaje, su misterio, expresando y proporcionando una sensación de Divina Presencia, confortando, alumbrando cuerpo y mente en la fortaleza de paz del espíritu humano bien asentado en la Gran Armonía.

Toda la historia presente entonces se volvería una tradición, o leyenda, transmitida de generación en generación, quizás con suportes tecnológicos, educando al ser humano con todo aquello que se debe evitar, y enseñando aquello por lo que hay que luchar y priorizar como verdadera fuente de calidad de vida, plena, integral y holística. 

Mientras, antecediendo el pleno retorno de la existencia humana a su antigua gran amiga que no le ha fallado ni faltado ni traicionado nunca, la Tradición del Fuego y las Piedras Sagradas, que maravilloso privilegio es ir iniciándose en el conocimiento y práctica de la energía cristalina, con la cosmovisión amplificada de la gemosofía y los recursos fabulosos de una gemoterapia holística.

Todo prosigue perfectamente hacía lo inevitable, a lo que podemos aceptar, colaborar, o resistirnos. Mejor fluir con esta corriente que agotarse nadando inútilmente en contra de un torrente indomable, amazónico. Aprovechando el tiempo para volverse un gemo-iniciado/a. 

A todos/as los seres crystallinus, gracias por la buena compañía y enhorabuena por ser y estar en el Camino de las Gemas.

Francisco Boström.  


"La Tierra se encuentra al borde de una nueva era glacial, que helará su superficie casi por completo, se afirma, con base en estudios científicos, en el libro ”Calor glacial”, que presentará este martes en la capital española el periodista Luis Carlos Campos.

El autor, especializado en cambio climático, fundamenta su afirmación con investigaciones de miles de científicos, citas y antecedentes precisos.

No obstante, ello se contrapone a lo afirmado por el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), el organismo creado por la Organización de las Naciones Unidas con la participación de 2.500 científicos de 131 países, que se reúne desde este lunes y por cinco días en París.

El IPCC sostiene que el aumento del dióxido de carbono (CO2), originado por el consumo exagerado de combustibles fósiles, está recalentando la Tierra y que, entre otras cosas, eso lleva al deshielo en los polos, lo que ocasionaría un alza del nivel del mar y con ello la inundación de grandes superficies costeras.

Campos, por el contrario, afirma que la etapa interglacial actual, que ya lleva 11.500 años de existencia, está en su fase final y que la sucedería una nueva glaciación.

Al respecto cita a Nigel Calder, ex editor de la revista New Scientist, quien dijo que ”la amenaza de una nueva era glacial debe ser ahora, junto con la guerra nuclear, la fuente más probable de muerte global y miseria para la humanidad”.

En esa línea también recoge al respecto las opiniones de Fred Hoyle (1915-2001), el astrofísico británico que detractó y llamó irónicamente ”Big Bang (gran explosión)” al modelo dentro de la teoría de la relatividad general que describe el desarrollo del Universo temprano y su forma, y de su compañero el astrónomo Chandra Wickramsinghe, de la galesa universidad de Cardiff.

La nueva era glacial es ”inevitable” y ella hará ”inoperables a una gran parte de las áreas cultivadas ( ), lo que llevaría inevitablemente a la extinción de la mayor parte de la humanidad”, según estos científicos responsables de la teoría de la Panspermia, que sostiene que la vida no surgió en la Tierra sino que llegó en cometas capaces de dispersar el mismo tipo de vida.

Otro científico, Zbigniew Jaworowski, del Laboratorio Central para la Protección Radiactiva de Varsóvia y asesor del gobierno de los Estados Unidos de América, indica que los bosques, lagos, animales, ciudades y toda la infraestructura de la civilización moderna ‘’serán barridos por el avance del hielo ( ) y será incomparablemente más calamitoso que todas las profecías apocalípticas de los sostenedores de la hipótesis del calentamiento global”.

Los motores del cambio climático, sostiene Campos, no serían ni el CO2, ni el hueco de ozono ni los aerosoles contaminantes que lo provocan, sino la influencia de los rayos solares y los cósmicos, que son flujos de partículas cargados de alta energía, lo cual documenta con un escrito firmado por 17.800 científicos.

La Antártida, explicó Campos a IPS, es considerada por los climatólogos como el barómetro del clima mundial.

Los datos indican que, desde hace unos 35 años, grandes partes de la Antártida se enfrían, mientras que una pequeña parte de la península Antártica (fuera del círculo polar) se deshiela a velocidad de vértigo”, afirmó.

En su opinión, eso indica que el recalentamiento no es global ”y que los científicos, los ecologistas y los periodistas hasta hace un par de años estaban manejando datos equivocados o incompletos”, por ejemplo ”confundiendo a la península antártica con el continente antártico”.

A la teoría del agujero de ozono, que indica que las grandes emisiones de CO2 están disminuyendo ese gas y con ello aumentando el calor en la Tierra, la califica como ”tonteoría” y sostiene que es ”el mayor error científico de la historia”.

Fundamenta esa afirmación, entre otras investigaciones, en un estudio de 2005 de John Pyle y otros científicos de la británica Universidad de Cambridge, quienes concluyeron que la disminución del ozono está aumentando y se debe al incremento de nubes estratosféricas y no por la contaminación.

El climatólogo Antón Uriarte, profesor de Geografía Física de la Universidad del País Vasco, dijo a IPS que ”en contra de lo que nos mienten, la tendencia lineal de la temperatura en la mayor parte de Europa y de (la región rusa de) Siberia durante los meses de invierno (diciembre-enero-febrero) ha sido a la baja en los últimos 15 últimos años”

Uriarte también cree que vendrá una era glacial y, si bien la interglacial que estamos viviendo lleva 11.500 años frente a la anterior de solo 10.000, ”la insolación no es la misma ahora, y por eso las condiciones no son tan malas”.

Por eso, comentó que apostaría a que no llegará ahora, sino que puede aguantar miles de años más sin hacerse presente.

Pero cuando llegue, cree que toda Europa se convertiría en una Sibéria y sería la zona más afectada del mundo.

Al preguntarle cómo hacen los científicos para medir el tiempo hablando de miles de años, respondió que ese hace estudiando los hielos con sondas, ya que hasta el color de los mismos cambia según las capas y el oxígeno del hielo indica si hubo más calor o frío.

Domingo Jiménez Beltrán, ex-director general de Medio Ambiente de la Unión Europea y actual director de Tribuna del Agua, declaró a IPS que ”el cambio es incuestionable, así como que el norte de Europa se enfriará y que es indudable que la actividad humana afecta al clima, lo hace sin sentido, por explotación irracional de combustibles fósiles que deberíamos dejar de consumir”.

Aclaró, además, que habrá cambios, pero que no apoya la tesis de Campos, sino la del recalentamiento global que describe el IPCC.

Pero Campos insiste, citando al presidente de la Fundación Argentina de Ecología Científica, Eduardo Ferreyra, quien escribió que el ozono no sirve como escudo de la Tierra contra los rayos solares ultravioletas porque carece de la energía cuántica necesaria para absorberlo, como lo hacen el oxígeno y el nitrógeno.

Ferreyra precisa que ”el oxígeno y el nitrógeno son los verdaderos escudos y representan 99 por ciento de la atmósfera, en tanto que el ozono sólo representa la tres millonésima por ciento”.

Campos también se suma a la opinión de Victoria Tafuri, del Observatorio Nacional de Villa Ortúzar, Argentina. ”No hemos observado ninguna variación en los niveles de la capa de ozono en los últimos 25 años” afirma.

El mantenimiento de la teoría del ozono, añade Campos, se debe a intereses de grandes firmas transnacionales, como la química estadounidense Dupont, y hasta de la Administración Nacional de la Aeronáutica y el Espacio (NASA) del mismo país, que de ese modo ”justifica los 870 millones de euros (1.125 millones de dólares) que gastó en un satélite para investigar al monstruo que no existe”.

Acerca de esto, el científico británico Derek Barton (1918-1998), ganador del premio Nobel de Química en 1969, había señalado que ”hay tanta propaganda mediática en cuanto al agujero, que uno se vuelve escéptico”.

”Hace 580 millones de años, el CO2 era de 120.000 partes por millón por efecto de explosiones volcánicas, 350 veces superior al actual” y ”hace unos 438 millones de años era 16 veces mayor que ahora”, añadió.
En declaraciones exclusivas a Campos, Jaworowski afirmó que ”Washington usa el asunto climático como un arma psicológica en ambos casos, tanto con el recalentamiento como con el enfriamiento, pues son una excusa conveniente para que los militares demanden más dinero para defender su dulce tierra de libertad de toda suerte de males”.
Por Tito Dragó. IPS. www.cambioclimatico.com 20/4/"2013".



domingo, 7 de abril de 2013

El Código Enigmático del Numero 9



Estimados gemo-amigos, Iniciados/as, lectores o lectoras amigos/as,
o todo lo contrario:

A ver si hay más gente capaz de empezar a entender un mínimo acerca de las claves de la Gemo-Iniciación colectiva está ocurriendo,
acerca de unos códigos numéricos, sus significados, de aplicarles en la "vida personal" y holística, y por fin, que los -espero- mayormente A.Amigos/as visitantes del blog, muéstren por fin de un modo real, físico, y se posible contundente- su apoyo al autor que os escribe y ha compartido aquí con toda gratuidad
(?se entiende como una ocupación de tiempo vital y muchas responsabilidades que si es, como es, de puro idealismo y generosidad, pero que esto implique en un elevado riesgo personal si prosigue así?),
 reciba una contrapartida de generosidad que le permita seguir ofreciendo lo que se está postando aquí.

Antes de que cumpla sus cinco años de edad, lo que está cada vez más cerca, en función de lo dicho, se sabrá si els blogs seguirán "abiertos", o si desaparecerá de la red.


Muchas gracias, y mientras, otra joya sea con todos, en el enlace del presente "postaje" (hollines...).

Mientras, se los recomiendo visitar lo que mucho apunta que será lo máximo que puse a vuestra disposición, en "Consciencia Cristalina Holística", o cristaloterapiaglobal.blogspot, it's the same.

Saludos cristalinos-hiérricos con mucha magnetita...
Y recordando la tectita gigante que se nos viene del cielo, 
mejos si os dejo con saludos obsidiánicos. 

Gracias.

Buena suerte.

Fb.

(Obs: os lo recomiendo la información en el siguiente enlace que os presento, al menos para que sepáis que esto existe, quizás.., y, que quiera uno o no, está en ello, sepa que está en "el juego"..., por arriba o por abajo, esto es increíble o formidable, divino o diabólico, es cierto, pero está ocurriendo.

Sí, algo que por cierto, es cierto, ?es que lo creáis cosa de Diós o del diablo, o ninguno de los dos?

http://youtu.be/dEc8lKotkRA

miércoles, 20 de marzo de 2013

Palestra no Clube Naval 4 de abril A. 15 M.C: Tradição do Fogo e das Pedras Sagradas nas culturas e Tradições Ancestráis Sagradas.

Gostaría de expressar minha grande satisfação por ésta conferência gemo-iniciática que os presentes - com a certeza disso próxima al absoluto divino - disfrutaremos intensamente.

O tema é maravilhoso e por tanto as horas "voarão"... pelo espaço-tempo cristalino que experimentaremos no Auditorium, como no caso do tempo psicológica diferente que se relaciona com os passados "metidos" nos computadores (ou enfeitiçados?) computadores.

De de módo que, do que podería falar dois ou máis días seguidos - como fiz em algumas (muitas) ocasiões, em gem-workshops iniciáticos com máis de 18 horas de experiências intensas - de tanto e tanta riqueza de conhecimento sagrado, fascinante que existe, e os demáis temas enunciados antes.

Alêm disso, para quem desejar máis conhecimento e informação, terá à disposição vários de meus livros anteriores atê os máis recêntes, e que se encontra em sua devida profundidade e extensão nos "Libros de Clase" da série de gráus "gemo-iniciáticos", do Curso Pedra Filosofal de Gemosofía e Gemoterapía Holística, que já começei a compartilhar por meio de un novo espaço digital para minhas atividades, ou seja, as do Instituto Gemosófico (R.J) e la Fundación Cristaluz, com séde no País Basco espanhol na cidade de Vitória.

Desde lógo, rogarei ao Sanctum Espirito o dom de concisão e brevidade plena de qualidade e espero sinceramente que não me falte (não faltará), junto a outros 'elementos', para uma imersão inesquecível no mundo maravilhoso do conhecimento iniciático tradicional, e com "nossos" sublimes cosmos cristalinos dos mineráos poliédricos, repletos de Geometría sagrada em sua própria Cristalografía, Luz Divina cristalizada em extraordinários cristáis Mestres da Transparência, com a sua grande mensagem ao mundo "presente" com o seu poder de símnolo de uma nóva humanidade e de uma civilização incomparávelmente mais digna, racional e responsável, com alcançe holístico.

Vamos ao conhecimento do máis elevado nível, pois os presentes o pódem vivênciar e, como disse ao princípio, tenho certeza que será mágico -teúrgico, divino, e que desfrutaremos muito com os temas fascinantes que abordaremos, por exemplo, como a Tradição das Pedras se encontra no mesmo Núcleo común do simbolismo sagrado das três grandes religiões do monoteísmo.

E desde muito antes, desde muito antes deles e atê do Antigo Egito, já presentes como grandes amigas do género humano no paleolitico chamánico, repleto de pedras sagrados (ou meteoritos) e de jóias como um código social, mas sobretudo, energético, como na primeira civilização "conhecida, a dos sumérios.

Naturalmente, nas três horas que dedicaremos a evocar recordar o espírito de antigas tradições de sabedoría veneráveis, e o poder e o conhecimento sagrado que tinham - e séguem possuindo, algumas..- sobre a consciência cristalina e o poder adamantino de muitos mineráis, "Grandes Méstres da Luz e da Transparência", tambêm, como não podería deixar de ser, comentarei aspectos da Joalhería Sagrada como un ancestral código de linguagem e sua arte gemoterapêutica vibracional néstas tradições e culturas sagradas.

De igual modo, dedicaremos cérto tempoespaço - ainda que breve, com uma elevada intensidade de informação e conhecimento - sobre alguns mineráis vitáis e/ou estratégicos dos quáis o Brasil possúi reservas em abundancia e incluso com exclusividade na Litosfera e na Comunidade das Nações, mineráis imprescindibles para o mundo da alta tecnología.

Um motivo máis por qué ésta conferência será muito especial, é que a proporcionarei tambêm como uma homenagem às Forças Armadas da República brasileira nos presentes. 

É sabido que a defesa do território e das riquezas mineráis brasileiras necesitam muito dos homens e mulheres que préstam este duro mas gratificante serviço público.

Tanto é assim que consta pois como um dever constitucional déstas honoráveis instituições republicanas democráticas, que são hoje as três Forças da Armada deste país continental, defendendo o patrimônio da nação e do povo brasileiro, o que significa tambêm atuações relacionadas à Tradição Mineral, protegêndo-a na medida do possível (pelos políticos de Brasília, por exemplo..), ocupándo-se da cristalinidade da soberanía de un Estado de Direito livre e moderno, preservando-o da depredação ecológica ou das invasões de fronteiras, das riquezas mineráis do Brasil, entre tantas outras labôres indispensáveis para uma grande nação moderna ter um bom porvenir como realizan as forças da Armada.

Para terminar, completando o anúncio que os apresento, gostaría de expressar a honra que é para mim compartilhar alguns conhecimentos vitáis da Tradição Cristalina em um lugar de tão belo simbolismo como o magnífico edifício histórico monumental do Clube Naval, e para tão culta e selecta - preparadíssima - assistência presente neste Simpósio, realizado com brilhantez pela organização do Evento, a níveis de excelência e perfeição, algo digno - "y de mucho gusto" - de se admirar e verbalizar.

Assim tambêm, ofereço e realizarei a conferência, rogándo -sempre - a Divina Presença e a inspiração do "Grande Espirito", com uma intenção e um sentido profundo especial de respeito, de admiração e amizade, tanto pelas Forças Armadas brasileiras em tôdas suas expressões, como com grupos de estudos avançados sobre os máis variados assuntos de gran interés, como o Grupo de Estudos Fênix, que alêm disso, são realizadas com o máis alto nível, abértas - inteligentes, geniáis, impecávelmente bem organizadas -.

Como pacifista de Alma e idealista militante pela Paz, mas ciênte de que em um mundo cada vez máis armado e militarizado, com máfias e "nações bandidas" capazes de invadir as imensidades do Brasil (como por medio del chantaje nuclear, por ejemplo), não podería sinão reconhecer a missão humanitária e geopolítica de importancia excepcional exercidas pelas referidas instituições.

No caso da notícia que compartilho e comunico aquí, com total transparência, declaro mi admiração por umas instituições tão veneráveis da Nação brasileira, pela quál o povo brasileiro e a República têm um enorme respeito, confiança e admiração, como é o caso da Marinha de Guerra (de Defesa, em realidade) brasileira.

Os Brasileiros/as que vivem no Brasil conheçem bastante bêm os problemas de este país como para que nos lo recuérden desde fuera, con perdón, mas as três grandes instituições da Armada brasileira brilham por sua ejemplaridade, são garantes fundamentáis do Estado de Direito, la laicidade do Estado e os ideáis fundacionáis da República brasileira.

Em especial, depôis que ésta pátria globalizada desde muitas décadas, internamente, e deixou de ser o "Império do Brasil", em uma monarquía liberal, ilustrada, constitucionalista y democrática, gracias al grandioso, bondadoso estadista, profundo Amante de Brasil, D.Pedro II.

Por sua labôr humanitária, generosidade e grande profissionalismo, os  três grandes pilares da Armada désta grande Nação estão entre as máis queridas instituições inspiradoras do melhor que se póde apoiar, pela nação e pelo povo brasileiro, como garantías de sua libertade e soberanía, com prosperidade em paz e justiça, como se diz na bandeira brasileira.. "com Amor, Ordem e Progresso" (que tal si propomos aos srs. "parlamentários" do Congresso Nacional que súmen o primeiro dos três nomes que citei aos dois seguintes??).

Faz máis de um par de décadas participei de um programa radiofônico com um grande mestre, um homem maravilhoso, médico, homeopata, alopata si necéssário, um dos introdutores da homeopatía no Brasil, grande patriota universalista, mestre de sabiduría, espiritalista "hasta la médula", o Dr. Jorge de Oliveira Bello, a quem tive o privilégio de relacionar-me com bastante proximidade e constância e jamáis o esqueçerei.

Pelo contrário, o Dr.Bello está presente em meu espirito, em minha máis intensa memória afetiva, e em minha Gemo-Obra iniciática tambêm, claro ?como no? que os ofereço em "meu" novo website e-commerce www.franciscobostrom.com.br, entre aspas lo de "mío" (porque en realidad es vuestro e do Grande Espírito, o Espírito) e ao que os invito a visitar. 

Durante alguns anos de enorme importância em minha trajetória vital aprendí muito com este grande brasileiro (e que pouca memória têm o Brasil com nóssos grandes valores humanos, do passado como do presente..), este Grande Mestre de Sabedoría, fórtemente influenciado pelo filósofo Spinosa, e que foi conselheiro espiritual e privado de diversos Presidentes da República.

Junto ao Dr.Bello, fizemos uma campanha por meio das fascinantes ressonâncias do seu programa de rádio, carioca, para "ingressar" uma louvação ao Divino no papel-moeda brasileiro, e aos poucos meses, em efeito, o Congresso Nacional aprovou uma lei instaurando este gêsto de louvôr .

O problema foi que lógo os políticos retirárão a louvação ao mistério da Divindade e do Ser supremo omnipresente, a la vez que trascendênte, enquanto existíamos no terrorismo financiero y general, inmoral y anti-ético, na terrível massacre da híper-inflação nos anos oitenta do siglo XX não criáram uma costume.

E coincidiu que em questão de semanas, a economía nacional recebêsse e sofrêsse um dramático revés e se aproximasse périgosamentede uma debácle. Depois da retirada do governo militar e seus passo de mando para civís, os queridos srs e sras. diputados, não criáram tradição em um assûnto que não interfere nem entra em contradição com a felizmente expressa laicidade do Estado Federativo da República brasileira, a Deo -y Diosa, y dioses y diosas, Gratie, apesar de ser conhecido como o "maior país de católicos do mundo" (embora os Seminários estão vazíos e o número real de praticantes - tenho a impressão, de que são pouquíssimos.

Voltando à conferência e ao tema désta "Entrada" capitular que os apresento, gostaría de terminar com a recordação de outros dois "grandes profetas" ou magister templi de sabedoría do "sec. XX", como pesquisáram e explicáram gênios absolutos como Mircéa Elíade, K.G. Jung o J. Campbell, en U.S.A. 

Me refiro ao poder das pedras, e de algumas délas muito em especial, em tanto seu poder como símbolos, como os Quartz Hialino, los Maestros de la Luz y la Transparência como manifestações de uma dimensão sagrado e inmemorial da "tradição humana", aventurándo-se por muchos más mistérios que certeza, com bastante frequência.

Invocarei alí o simbolismo de um lenguagem cósmico e divino "universal" e multidimensional, que está em tôdas partes, que nos chega muito especialmente, afectando-nos com profundidade, em "salto quântico agóra, com enormes desafíos e magnitudes, desde antes do mismísimo Ser avatárico Pitágoras compartilhar seu legado com a posteridade por meio de sua Grande Obra, o seu decisivo Opus Magnus de este ser e pessoa extraordinária.

A linguagem do absoluto divino, a conheçem os sábios, e os/as Iniciados/as... É um conhecimento vital enriquecedor em têrmos holísticos.

O símbolo é tudo, está em tudo, afecta profundamente todo ser humano, como individualidade ou coletivo, família ou grupo humano organizado. Alêm do máis, cada pessoa existe num "universo mágico simbólico", a pesar de que existam exceções muito felizmente excepcionales.

Disso falaremos, e de muito máis, no próximo 4 de Abril no centro do Rio de Janeiro no amplo Auditorium do Clube Naval, na antiga capital do monárquico e razoávelmente democrático Império brasileiro do "século XIX".

Uma Nação que si vólta a ser um imperio por destino inevitável, que seja um império sem imperialismos, com muita êtica, liberdade e demo-crácia, com muita justiça, (muito boa) Saúde, e Educação Pública de qualidade, sobretudo, muita inteligência e arte, motivados por um auténtico idealismo nobre, eficaz e veráz, con o redescubrimento e a prática de un verdadeiro progresso, ou seja, de um progresso sustentável, planejado, depôis de uma grande reforma no Judiciário e no TSJ.

Mas não é disso que falaremos na tarde do día 4 de Abril (um 4 do mês 4 = ótima sincronicidade), sinão no maravilhoso mistério presente no poder dos mineráis, como materia prima da alta tecnología e inspiradores de nóvos ideáis e uma mentalidade muito más abérta, omniabarcante, como símbolo, e elo condutor na "corrente iniciática" que une em harmonía antigas tradições veneráveis.

Sem deixar de transmitir algumas palavras, como disse, sobre o imenso poderío nacional como uma das maiores nações dotadas de mineráis vitáis e estratégicos. Só falta muita máis consciência humana cristalina avanzada não só na tecnología sinão tambêm no espirito humano, que as veces confunde a tantos com seus riscos de involuções e retrocessos, em ampla medida causada pelo descrédito da casta política.

Mas é hora de olhar o presente, preparar o futuro, com os aprendizados do "passado", para triunfar-mos como espécie "homo sapiens cristalinum" com su apoteósica, visionária y avanzada "Civilizacão de Cristal" (hialino, méstre da transparência e da Trancendência), com a sempre presente ajuda indispensável da Tradição das Pedras. 

Muito obrigado, muchas Gracias.

Saudações diamantíferas,

Francisco R. Boström.

lunes, 18 de marzo de 2013

Roca, Viento, Mar Bravío y Una Comuñión con el Infinito.

Del CURSO PIEDRA FILOSOFAL Y EL GEMOSIMBOLISMO HIDRO-ESPACIAL:

UNA COMUÑIÓN CON LO DIVINO EN UN DESFILADERO DE ROCA SOBRE UN MAR BRAVÍO


"Como un naufrago social abandonado en tierra firme, me dispuse a pasear con mis reflexiones. Hacía un tiempo que me recomponía en aquél lugar, una zona de costa de veraneo sin veraneantes. En esta época del año, principios de Primavera con aire invernal, muy pocos se acercaban a la cala, y menos residían allí o la visitaban.

En mi apartamento, sin teléfono ni televisor, rádio o Internet, con mis libros, mis amados cristales, en rituales solitarios, en las horas de hondas meditaciones con el extraño Gran Espíritu en estado silencioso, sólo escuchaba al mar y la voz interior

Aquello se hizo un templo y he amado estar allá, compartiendo con otros seres afines más allá del tiempo profano, la sabiduría de la Tradición Cristalina, proseguiendo con la escritura -la construcción- de la iniciación enciclopédica de mi despedida de misión y de mundo dejando un legado: completando la obra iniciática-enciclopédica de los 36 libros del Curso Piedra Filosofal.

Había estado los suficientes días como para observar y aprender el lenguaje del agua por ésta costa. Delante de casa, una línea espumante hacía la playa era la señal de mar en calma. Dos o tres franjas enseñaban un mar ajetreado, movido, pero aquél fin de tarde venía hacía tierra hasta cinco o seis largas ondas de marea alta. Era un portento de belleza salvaje, natural, sublime. 

Había un mar bravío delante de la terraza del piso. Estaba tempestuoso, ajetreado, como que algo furioso o "enraivecido", el que se veía un lejano barco con pescadores sorteando el trabajo y la vida en el horizonte, y un buque carguero, aún más distante, subiendo y bajando las montañas de agua por las que sorteaba tanta la carga como la vida de la tripulación.

Desde la terraza, al costado derecho de la cala, dónde terminaba la arena se erguía una imponente extensión rocosa, un pequeño monte de roca viva apuntando como una flecha mar adentro.

La topografía entre tierra y mar recordaba un largo brazo de piedra, salido de la línea de costa y desafiante, algo torcido hacía la derecha, al Sureste, adentrándose en el mar abierto. En la afilada punta extrema de la larga roca, estrecha ya, a cada medio minuto se elevaba de veinte a treinta metros un chorro blanquecino de espuma, acompañada por un fuerte estruendo. El oleaje se tiraba sobre la tierra "firme" haciendo alarde de su gran poderío.

Tras días seguidos de navegación por pensamientos tortuosos, llenos de arrecifes, y no pocos viajes oníricos por recuerdos tormentosos, aquél espectáculo natural, rico y gratuito, me ejerció un carisma hipnótico. Invitaba al silencio y al reposo interior, en el goce de la contemplación pura, me sugirió un efecto medicinal.

Resonó en mi interior como una llamada del Espíritu del Agua, del Mar y el Viento, prometiéndome quietud mental, con un ungüento especial para calmar las emociones recalcitrantes, embestidas por incomprensiones torturantes, por resentimientos insistentes que no se diluían por si mismos, el peso de una obra realizada sin apoyos materiales, pese el flujo incesante de días, semanas, meses y años seguidos, apesar de muchas terapias y meditaciones, de una legión de personas supuestamente amigas que acompanhaban al desafío, pero sin ofrecer cualquier apoyo.

Todo se me juntó intensamente en unos segundos abismales en aquél fin de tarde. Quería desvestirme de aquellas armaduras mentales que se habían cristalizado, la sensación de ser agredido por la injusticia humana de una sociedad vilmente materialista, en medio a una obra que venía justo para colaborar en proporcionar un salto cuántico - cristalino - de avance evolutivo, con valores humanos y divinos atemporales, medicinales.

Así que salí hacía el experimentar las sensaciones de aquella roca, igualmente embestida por el oleaje que me atraía tanto. Desde luego, sin intención de utilizarla como trampolín, sin desearla como punto fijo, dónde saltar en el olvido, en el supuesto vacío de una vida lanzada en la marea letal, si se dejara arrastrar.

No pensaba abandonar la seguridad de la aquél brazo de roca cuando ahí estuviera, extensión de la tierra firme sobre el mar, sino sacar de ella una poción de la misma seguridad que inspiraba, e tratar de incorporarla en mi mismo quizás.

El cielo se encontraba denso, cargado, reflejando un intenso color gris-azulado, oscuro, con un techo muy bajo de nubes espesas, que se desplazaban como un torrente, a gran velocidad, en dirección Norte-Sur. Un poco más y parecería ser capaz de tocarlo, o de subir en él y como un pájaro dejarme volar, hacía muy lejos de mí mismo. Sin embargo, no llovía, las nubes contenían toneladas de agua en movimiento por el aire.

No se escapaba al suelo más que una u otra gota huidiza, ocasional pero muy consistente, que se oía caer como un golpe seco, duro, cuando alcanzaba el poliéster del impermeable que me cubría el cuerpo desnudo. No hacía frío y quería aspirar la humedad con la piel, sentir el viento.

El contacto de los pies con los granos de arena de la playa, primero, y luego con la roca, ambos de Cuarzo, se encontraba en parte limitada por la fuerte capa de borracha densa y cuero de mis botas de montaña.

Aún así, ambas texturas, una suave, flexible, la de la arena, y la otra, casi ríspida, la rocosa, indiferente a mi caminar, inmutable, por igual, llenaban todo mi cuerpo anhelante de sensaciones con una información reconfortante, que volvía a enraizarme en el ser, reconectándome conmigo mismo.

Cuando dejo la arena y me subo a la roca, empiezo a escalarla rumbo al suelo más plano de su zona coronaria, reconozco otro mundo. Me introduzco en una dimensión pétrea muy sólida, estable, constante, aún no exenta de trampillas. En este mundo, lo imprevisible también podía asaltarme de forma inesperada con el mínimo descuido de mi parte.

La subida era abrupta, aún estuviera demarcada por caminos, en ciertos tramos debía de agarrarme a la vegetación, a la vida que buscaba la luz saliendo de las grietas de las piedras, tirando de las raíces para no caer en el fuerte oleaje del mar, cada vez más lejos, varios metros abajo.

La roca también me facilitaba la escalada, proporcionándome numerosas aristas y concavidades en las que apoyarme, para vencer a la fuerza de la gravedad que nunca deja su intento perpetuo de volver a tirarnos a los seres humanos hacía abajo, apenas uno intenta ascender del suelo, hacía un poco más cerca del cielo, procura arrebatárnoslo.

Era evidente que se trataba de una piedra muy antigua, la que se había establecido en aquél lugar. Era de roca cuarcífera. Se veía perfectamente las vetas blancas del cuarzo lechoso, formando caminos y contorneándose como amplias redes que se esparcían por todas superficies, sinuosamente.

Estaba formada también de arenisca, arcillosa y calcárea: los fósiles petrificados de las conchas marinas permeaban toda la superficie de este monte pedregoso que desafiaba al mar, no sin gran altanería. Incluso una impresión de soberbia, de auto-seguridad absoluta, se desprendía de ésta la roca que hacía eones no se había movido ni casi erosionado, pese a la exposición continuada a la fuerza de los elementos por tanto tiempo seguido.

En la cima, me encuentro frente una superficie explanada, lisa, a sus treinta metros sobre el mar, extendiéndose unos setenta metros de espaldas a la costa hacía el mar tormentoso. Por ambos lados, sobretodo a estribor, a cada minuto o medio minuto se levantaba una elevada pared espumosa tan evanescente como una aparición, la vehemente expresión de un ruidoso espíritu del mar.

Pero las apariciones más espectaculares se alzaban más adelante, en la proa del brazo rocoso que se elevaba sobre las olas. Y como no podría ser de otra manera, era allá precisamente desde dónde venía la atracción más magnética del lugar.

Paso a paso, algo inseguro, voy avanzando hacía este punto de encuentro con el abismo, la verdad y la belleza. Una belleza en forma colérica, no sin encanto y gran poder de seducción. Los espectros del mar seguían alzándose al cielo, en particular en esta extremidad, con especial soltura y espectacularidad. Eran espíritus ruidosos, que emergían tras hacer alarde con un bombástico acto de presencia.

Voy situándome en aquél escenario espectral, me detengo a cada cinco o seis metros, por unos segundos, para ubicar la fuerza manifestada alrededor, su grado de intensidad, sus zonas más seguras de las de gran riesgo.

El viento me viene de espaldas, de modo que la espuma del agua que revienta al chocarse con la roca, más adelante, pese su gran altura y amplitud, apenas me moja cuando me acerco, mientras se alza con menos vigor por los lados. Llego hasta tan solo unos tres metros de la punta del pequeño desfiladero, dónde se acaba la tierra firme e se inicia el reino absoluto del elemento líquido.

Observo alrededor, entre el goce y el estremecimiento. No hay nadie a la vista, estoy sólo, y tan acompañado. Abro lo bastante las piernas, con los pies bien apoyados sobre cavidades planas de su tamaño, como para resistir con serenidad un golpe de viento con fuerza sobresaliente.

Me sitúo como un trípode para lograr plena estabilidad pese al viento cada vez más arrebatador que venía del mar, utilizando un trozo de madera encontrado en el camino a modo de bastón o tercera pierna. Así, podría quedar en el lugar todo el tiempo que quisiera, o que me permitieron los ánimos naturales.

Justo delante de mí, entre las grandes cortinas de agua que se irguen imponentes, tras cada gran ola, que rebota toneladas de agua contra la roca, veo fascinado la vasta marea que viene hacía nosotros, la roca, yo, la costa, somos una sola realidad.

La hora es indefinida, no estaba claro si estaba aún en la luz del final del día, o si era el resplandor que adentra la noche, el que vislumbraba el color gris plateado que lo llenaba todo.

Saqué del bolsillo unas gafas con lentes especiales, para ocasiones especiales, que filtraban la luz revelando sus matices, y me las puse. Gracias a estos cristales, tras la crista de las olas, a sus espaldas, pude ver como se formaban grandes superficies lisas con un hermosísimo color verde azulado, entre esmeralda y turquesa, aparte numerosos arco-íris.

Más adelante, estaba el azul índigo intenso del mar, alternado con amplias zonas de color verde pálido, de jaspe, terrenoso, con el efecto de la arena que la corriente arrastraba.

En el firmamento, tras un largo espectro de color gris metálico, contemplé extasiado un tono azul oscuro profundo, hasta los extremos del horizonte, ciento y ochenta grados de percepción de belleza, y todo, con un penetrante olor de salitre, y la sal que lamía de los labios animando por dentro la visión.

Lastimo que algunos no estén ahí conmigo entonces, experimentando aquella celebración tempestuosa de los elementos. Hay goce en la soledad, pero aún más si se está bien acompañado con quienes uno mismo ha elegido, para disfrutar de momentos únicos, privilegiados e irreproducibles.

Sin embargo, frente a la inmensidad, al cabo de unos pocos minutos ya no queda nadie en la consciencia de vigilia. La fuerza y la belleza de los elementos desatados absorben toda mi atención.

Para mi gran sorpresa, se va ocupando de todo mi cuerpo una increíble calidez, un calor expectante, sublime, en paz y con frenesí a la vez. La energía del entorno me contagia, me electriza cada célula, cada espacio interior se ha ido llenando.

En aquella enorme soledad, experimento la más extraordinaria sensación de totalidad reconfortante, la perfecta completud. Estoy pleno de la percepción vital de, simplemente, ser.

En lo alto de aquella roca, junto al precipicio, pero bien instalado y abrigado, con el mar revuelto clamando un gran misterio alrededor, ya no percibo pasado alguno, con sus pesadas cargas, sus lastres y cuestionamientos, no hay futuro tampoco, con sus vacíos, sus angustias o sus expectativas, siquiera queda presente alguno, ni claro, ni dudoso, dichoso o desgraciado, ni nada de nada, excepto la percepción la de excelencia de la vida en sí misma.

Sólo quedó el vértigo de un Ahora total, completo, más que suficiente, en el que ni sobraba ni faltaba nada.

Somergí en la evidencia de la fuerza y la fragilidad de la vida, en la consciencia paradójica de que uno nunca está sólo ni acompañado, en la gran unidad cósmica en la que vive, en el fondo, si es libre en un régimen de absoluta plenitud; que sólo hay un ahora, ni un antes ni un después, eterno, inmensurablemente precioso, una gema de valor incuantificable.

Pero la singularidad máxima se me asaltó del contraste, desde la movilidad sorprendente del viento y el agua, a la estabilidad extrema de la roca. Todo giraba, rugía, se echaba de arriba abajo y de abajo arriba, por los lados, los elementos enloquecidos, eran pura amenaza, hostiles, arriesgaban la vida.

Pero mientras, la roca permanecía impávida, serena, inmutable, sorprendentemente estable e indiferente, altaneira y quieta, como si supiera que, pase lo que pase, ella Es, y seguirá igual por eones. Era la misma sustancia de la Presencia Divina hecha realidad, cristalizada, a la vez que hacía de espejo reflejante de la Esencia Cristalina del Ser.

Aquello fue una percepción de gran impacto. De un lado, la instabilidad ruidosa y mutante de un caos natural, y de otro, la majestad de la paz y la quietud pase lo que pase, gracias a su poderosa naturaleza pétrea que desafía  

A cada oleaje que reventaba contra las paredes de roca, una descarga de energía se esparcía por la piedra, y junto al estruendo, producía una ligera vibración, con un ruido sordo, seco, la vibración me llegaba a los pies y, luego, me resonaba por todo el cuerpo. Sin embargo, el ligero estremecimiento del monte rocoso, embestido así a lo largo de millones de años con igual, menor o mayor fuerza, apenas cambiaba.

Se veía cierta erosión en la línea de agua, y es seguro que el viento la había moldeado, en parte, pero aún así, la roca permanecía prácticamente igual a si misma. Algún día estuvo cubierta de agua, las conchas fósiles se lo revelaban con toda claridad, y es probable que un día este complejo edificio natural cuarcífero, vuelva a encontrarse cubierto, con la próxima subida del nivel del mar.

Y aún así, permanecerá, hasta el fin de los días, igual a si misma, coherente, impávida, soberba, no importa si por en cima o abajo de la línea del mar. Íntegra, entera, total, como la Esencia Cristalina del Ser. Y le ofrecí mi homenaje y admiración, con la gratitud de experimentarla.

La luz cristalizada como piedra o roca sólida, es la imagen más perfecta de lo que las tradiciones espirituales hablan del Ser, más allá de las apariencias efímeras del ego mortal. Es lo Divino hecho Roca Santa, visible, pesada, palpable. 

Y en una escala más humana más cercana, esta roca es la mejor metáfora de lo qué Es realmente importante -o no- para una persona, en contraste con lo que es inconstante, frustrante e inconsistente, lo que en realidad no tiene importancia alguna.

Me quedé en la punta de brazo rocoso en el mar bravío por un "tiempo" que no supe medir pero sé que fue largo, con un Cuarzo Personal en cada Mano, percibiendo el cristal áurico purificado por los elementos, respirando hondo el olor del viento y el mar, del riesgo, de la imprevisibilidad, recibiendo la espuma de las olas que se alzaban muchos metros sobre mí, pese al impermeable, mojado como si me hubiera tirado en una piscina de agua salada, al final, lo que hubo fue una catarsis de Unidad. 

En mi caso, en aquella tarde, sobre la roca suspendida sobre el mar turbulento, percibí con más claridad, firmeza y solidez que nunca, la importancia de los afectos, sobretodo, de los más verdaderos y profundos, así como de la Obra a la que me dedico, mi vía de autorrealización, sobre cualquier otra contingencia.

Fue un gran encuentro con la percepción de la Gran Obra de cada uno, que cada indivíduo tiene la suya por construir (o desconstruir, según el "Karma").

Pero en el espíritu de aquél gran momento, ví más claro que nunca lo que tenía por hacer, desarollando y amplificando la Tradición Cristalina recibida de mi "padre espiritual", por medio de una Iniciación Ritual que duró varios meses, introduciéndome en una Tradición ancestral venerable, en manos de mi amado Maestro Iniciador en la Tradición del Fuego y las Piedras Sagradas, con la pasión de compartirla con quien quiera iniciarse también en este macrocosmos mágico y apasionante más adelante.

La experiencia me sanó: relativizó y exorcizó diversos errores que me robaban tiempo y energía que debía canalizar para la Gemo-Obra. Aquellos momentos en el atardecer sobre una roca, sosteniéndome con delicado equilíbrio en medio a los elementos en  un caos violento,  fueron momentos gemoterapéuticos.

Cada uno tiene su roca santa, estabilizadora, revigorante, su lugar sagrado, dónde escuchar la voz de su auténtico ser, aunque sea en el rincónde un piso en una gran ciudad, aunque sea en un rincón del ser al que uno sólo puede acercarse en plenitud mientras "duerme", o por segundos en el Uno Mismo, en la vorágine de un día habitual estressante, como suelen ser los grandes núcleos urbanos.

Es absolutamente maravilloso vivir la Vida desde el Saber como una aventura cósmica, con venturas y desventuras, sí, pero en una Gran Iniciación y con un gran amor, en la búsqueda y consecución de los poderes interiores y los excelsos conocimientos de la Piedra Filosofal, con la liberación de la condición humana del Ser, hacía mucha más cercanía -consciente- con el absoluto y su infinitud".

Y ahora, desde Rio de Janeiro, Brasil, ofrezco mi recuerdo lleno de amor iniciático por aquella roca asaltada por las olas de un mediterráneo turbulento, al Ángel del lugar, als amigos, leitores, Iniciados por la región de Tarragona -dónde realicé numerosas gemo-iniciaciones, los "gem-workshops", como por todo el globo cuarzífero terrestre, así como os entrego un entrañable saludo hacía los seres hermanos/as del Alma esparcidos por todas partes.

A todos/as, muchas Gracias por la confianza recibida, por la vibración fabulosa que emiten, por la enorme luz interior que tienen, a los seres amigos y que me apoyan en la Gemo-Obra, sean visibles y conocidos o "amigos ocultos", encarnados como a los que no pero también apoyan, recibid por favor mi más honda emisión y manifestación de gratitud, amistad y lealtad.

A la maravillosa Naturaleza Cristalina que nos acompaña, el Gran Espíritu cristalizado en cristales poliédricos, al Anciano mi amado Padre y Maestro Iniciador, a ustedes, amigos/as lectores/as, muchas gracias (Y... ! adelante... !!).


Extracto de la serie de libros/Grados de Consciencia Cristalina y Poder Adamantino del Curso Piedra Filosofal de Introducción y Formación en Gemosofía y Gemoterapia Holística, en el Ciclo II de IV, entre sus 9 Libros/Grados Iniciáticos de la Tradición de las Piedras, dedicados a los Cristales Maestros del Elemento Água, en "Mensajes de Franzisco". 

(Obs: Lo sucedido ocurrió en el año 2008 cuando me fui a vivir por un año en un agradable piso delante de la playa de "La Mora", un recanto de playa hermosísimo en la costa norte de Tarragona, en la costa mediterránea española y muy cerca de la capital catalana-española que, hace tiempos, ha sido por un período moradía de los césares y capital del Imperio Romano por algunos años. Celebro este período personal solitario, siliencioso y productivo, escribiendo los libros de los grados superiores del Curso Piedra Filosofal, delante de una playa en cuyas arenas de cuarzo, hace dos mil años, estuviéran caminando algunos césares.

Agradezco a quienes me recibiéran y me dejáran allá vivir en paz, escribiendo, meditando, conectando, allá. No olvidaré jamás la sublime soledad del otoño y el invierno que viví en La Mora, con los "paseos" devocionales iniciáticos por la costa, la conexión especial con los Maestros Cristalinos Ascensionados y el Cristal Avatárico, que allí encontré, y transmití en el espíritu de las letras de los textos que en este ligar escribí para la Gemo-Iniciación del Curso Piedra Filosofal. Al 'Ángel de Tarragona', a los amigos y amigas que sé que están conmigo allá, por el afecto inmenso y el recuerdo cariñoso que les tengo, por las gemo-iniciaciones que vivimos, a tots, muchas Gracias, mi A.mor y saber compartido Es Uno con todos/as). 

Felicidades, triunfo y alegrías -con abundante energía cristalina- sea con els crystallinus.

Un muy afectuoso y gemo-iniciático saludo diamantino sea con los verdaderos/as amigos/as, herederos de la Civilización de Cristal avanzada que advendrá tras el mega "ritual de paso" colectivo, de Tarragona y alrededores, a todas partes de los Gemo-Conectados/as en la nave esférica de Gaya, nuestro planeta-hogar mientras encarnados.

Un Gran beso en el Corazón del Gran Espíritu pulsante en cada uno.

Gracias. Saludos cristalinos,

Francisco Boström.